
"Es un hecho generalmente reconocido que entender la pintura a través de las palabras supone una gran dificultad; los muchos volúmenes sobre el asunto lo atestiguan, escribía, en 1949, el joven Lichtenstein, y añadía: estoy convencido, no obstante, de que las propias pinturas encarnan el proceso y el camino por el que se logran."
“¿Cuántas posibilidades hay de que este dibujo termine en un cuadro, Roy?”, preguntó a Lichtenstein uno de sus muchos entrevistadores: “No lo sé… el cien por cien, o algo así…”, respondió con humor el artista.
“¿Cuántas posibilidades hay de que este dibujo termine en un cuadro, Roy?”, preguntó a Lichtenstein uno de sus muchos entrevistadores: “No lo sé… el cien por cien, o algo así…”, respondió con humor el artista.