viernes, 1 de junio de 2007

CORSARIOS DE LEVANTE


El Ministerio de Asuntos Exteriores pecó de ingenuidad y concedió el permiso que ha permitido a los cazatesoros de la compañía estadounidense Odyssey Marine Exploration apoderarse ‘el botín’ de un galeón español en el Mar de Alborán sin ser molestados y ante las barbas del Gobierno.

Mientras esto sucedía, la sociedad Odyssey Marine, propietaria del tesoro, vio cómo su cotización subía un 105% en tres días (del 18 al 21 de mayo) hasta los 9,45 euros. Después de estos registros y de que el Gobierno anunciara que iba a tomar medidas legales, los títulos han caído un 30% en el American Stock Exchange. Ayer cotizaban a 6,7 euros. Curiosamente, unos de los accionistas del Odyssey es el candidato demócrata a la presidencia John Edwards.

La historia es sencilla. Los cazatesoros norteamericanos del buque Odyssey llegaron en diciembre pasado al mar de Alborán, frente a las costas almerienses, se situaron sobre un galeón hundido que habían localizado antes con sus modernos sistemas de detección, obtuvieron un permiso espurio de Exteriores, rescataron un tesoro de 17 toneladas de monedas de oro y plata, lo trasladaron a puerto seguro, Gibraltar, y se lo llevaron a su país en las bodegas de un avión de pasajeros el pasado 16 de mayo.


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